Kevy in the blogosphere

Wednesday, June 03, 2009

Tres versículos, Tres momentos, Tres reflexiones

Anoche, entre que estaba estudiando para mi examen y que platicando con mi buen amigo Paco, me puse a pensar en muchas de las cosas que he pasado últimamente, buenas y malas, eso sí, todas ellas llenas de grandes aprendizajes, y pues una vez más agradecí a Dios por toda la misericordia que ha tenido de mí y las bendiciones que día a día me da.

De todo ese pensar, me salió esto que estoy tratando de plasmar en estas cortas líneas, cosa que me gusta hacer y no lo suelo hacer todo lo que debería. Les quiero contar un poco en qué manera Dios me ha ministrado en estos dos últimos años y cómo ha usado su palabra de forma realmente clave en tres momentos en especial

La llegada a la tierra prometida... Esfuérzate y sé valiente
Josué 1: 9

Fue el 26 de abril de 2007 el día que tomé un avión rumbo a México DF, para trabajar como trainee en Vector. Me fui sin saber exactamente qué iba a hacer, cómo era mi casa, con quien me iba a encontrar, y pare usted de contar. A parte de eso, aún no tenía claras las implicaciones de lo que estaba haciendo, que era en cierta manera comenzar una nueva vida, probar cosas nuevas en cada momento, y enfrentarme a choques culturales de forma cotidiana – hasta el sol de hoy los sigo viviendo, por cierto -. Cuando me fui de Venezuela, recibí mil y unas muestras de apoyo, cariño y amistad. Una de mis amigas (Mónica Diaslara) me regaló un marcalibros y en él me dedicó el breve pero maravilloso contenido de Josué 1:9: “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.” Y sí. Así fue, Dios ha estado conmigo en todos los momentos que he pasado, en los más alegres y también en los más difíciles, nunca me ha abandonado. Y también puedo decir, que me esforcé y que actué con valentía, y con tranquilidad nunca sentí miedo, porque sabía que Dios me acompañaba en todo, incluso cuando no estaba haciendo su voluntad, porque su misericordia y su fidelidad son infinitas. Fui valiente en muchas ocasiones, por ejemplo en las múltiples veces que me tuve que mudar, por distintas razones. Fui valiente porque pasé mucho tiempo sola, tuve que empezar a tomar las riendas de mi vida, ajustar mis gastos, “mandarme sola”, etc... En esa época cometí errores, estuve a punto de tirar la toalla, pero Dios puso en mi camino gente de gran bendición (el ingeniero Wayusei por ejemplo) que me hicieron volverme a Él y buscarlo. Digamos que en el primer año que estuve aquí, pasé numerosas experiencias en las que Dios me ministró a través de Josué 1:9

Te enseñaré el camino por donde debes andar
Salmo 32:8

Mi segundo año fue, aún más difícil, y eso que reconozco que en ese segundo año, traté de hacer las cosas bien. Pero bueno, tuve algunas pruebas, que gracias a Dios y a su misericordia, pasé victoriosa. Fue un tiempo en el que pensé y volví a pensar qué iba a hacer, a donde me iba a ir, a qué me quería dedicar, qué carrera estudiar, etc... Más que todo, estaba en búsqueda de realización profesional, nada más. Salieron oportunidades muy buenas, unas las tomé, otras no, pero siempre tratando de buscar la voluntad de Dios. En ese ir y venir, mi amadísima madre (Vicky) me regaló este versículo: “Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos.” (Salmo 32:8). Y bueno, la verdad es que quería entender, busqué entender, y me tropecé varias veces, como le pasa a mucha gente. Fueron momentos duros. Había pasado un año que perdí a mi tía Nancy, y exactamente un año después, falleció mi abuela Elvira de manera trágica e inesperada. A una amiga cercana que había conocido aquí (Naty), se le diagosticó cáncer y falleció a los pocos meses. Supe de varios amigos en Venezuela que también perdieron la vida por el cáncer. Mi abuelo Lenor (el papá de mi papá), sufrió un accidente y también falleció. No era posible. No lo podía creer. Veía como perdía a seres queridos, y yo sin poder hacer nada, ni siquiera poder compartir esos momentos con mi familia. También empecé a sufrir presiones muy fuertes en mi trabajo, que me daban ganas de dejarlo todo y salir corriendo. Pero Dios tenía un propósito con todo eso, y poco a poco me lo ha hecho entender. Si es su voluntad, a veces tenemos que pasar por circunstancias difíciles, bien sea para evitar errores futuros, o decisiones apresuradas, o simplemente para entender a otros y poder ayudarlos y aconsejarlos cuando pasen por situaciones similares. Y si ese es el único propósito de todo lo que Dios permitió que me pasara, gloria a Él. El hecho es que, cada día entiendo y asimilo con más certeza que vivir dentro de la voluntad de Dios es lo mejor que podemos hacer por nuestras vidas.

Mi poder se perfecciona en la debilidad
2ª Corintios 12:9

Dentro de este segundo año, los últimos meses han sido duros, muy duros, por muchas cosas, hubo momentos en los que temí entrar en depresión, pero Dios siempre me rescató a tiempo y nunca fue así. Sin embargo, fue un tiempo en el que me sentí sumamente triste, también por varias cosas que me pasaron a nivel emocional y también profesional. En particular tuve una situación bastante difícil en el trabajo, que incluso temí perder mi empleo. Y Dios usó a mi querida mami de nuevo para darme la última de las palabras que les quiero compartir hoy: “Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.” (2ª Corintios 12:9). En los momentos más difíciles de nuestra vida es cuando vamos a ver que Dios actúa. De momentos de amargura que pasé, Dios me ha brindado una paz increíble, que, como dice su palabra, no podemos entender (Filipenses 4:7).

Y ahora que otra vez paso por momentos difíciles en donde tengo que tomar decisiones que sin duda alguna van a cambiar el rumbo de mi vida y, espero, me lleven a cumplir el propósito que tiene Dios conmigo, puedo decir que, efectivamente, su poder se perfecciona en la debilidad.

Entonces, ¿cuál es el punto de todo esto? Si te da flojera leerlo todo, pues lo único que quiero que recuerdes es que Dios te acompaña a dondequiera que vayas, Él te enseñará el camino por donde debes andar y finalmente que, Su poder se perfecciona en la debilidad.

Que Dios te bendiga.
Kevy Nathalie

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